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miércoles, 1 de mayo de 2013

Tecnología, ¿beneficia o perjudica el desarrollo de los niños?


Philippa Roxby
Niña con una tableta
La tecnología puede ayudar a un niño de dos años a aprender palabras y desarrollar la curiosidad.
Los niños menores de cinco años tienen una habilidad sorprendente para saber cómo dominar las nuevas tecnologías.
Desde teléfonos inteligentes hasta tabletas y juegos de consola, no es inusual ver a un niño de uno o dos años deslizar de forma intuitiva las pantallas y presionar los botones con seguridad.
Incluso si los padres disfrutan de la paz momentánea que produce darle a un pequeño un aparato para que juegue, en secreto les preocupa si ese tiempo al frente de la pantalla le está causando daños en el cerebro.
Pero al parecer, estos juguetes tecnológicos pueden ser beneficiosos para el aprendizaje. Y cuanto más interactivo, mejor.
Un estudio de la Universidad de Wisconsin, en Estados Unidos, presentado esta semana en una conferencia de la Sociedad para la Investigación del Desarrollo Infantil, descubrió que los niños de entre dos y tres años eran más propensos a responder a pantallas táctiles que a las que no requieren de interacción (como la televisión).
Según la investigación, mientras más interactiva y más real sea la pantalla, más familiar se siente desde la perspectiva de un niño de dos años.
Heather Kirkorian, profesora en estudios del desarrollo humano y familiar, explicó que su trabajo es un indicativo de que las pantallas táctiles pueden tener un uso potencial para la educación de los bebés.
Cuando realizó otra prueba sobre aprendizaje del habla, los resultados fueron similares.
"Los niños que están interactuando con la pantalla mejoran mucho más rápido, cometen menos errores y aprenden a un ritmo más acelerado", afirmó la especialista.
"Pero no los estamos convirtiendo en genios, sólo los ayudamos a tener un poco más de información".

Herramientas útiles

Así que ya pueden respirar más tranquilos, sus hijos sólo están haciendo lo normal, interactúan con el mundo.
En cualquier caso, la tecnología, en la forma de celulares y tabletas, está aquí para quedarse. Muchas escuelas primarias y algunos establecimienos prescolares de Reino Unido están introduciendo iPads en sus salones de clase para facilitar el aprendizaje. Entender la tecnología y cómo funciona forma parte del currículo.
Bebé tocando el teclado de un computador
A veces es sorprendente la naturalidad con la que los bebés manejan los aparatos.
"No soy una de esas personas que cree que no deberíamos exponer a los niños a celulares, tabletas y otros dispositivos", comentó Helen Moylett, presidenta de Early Education, una fundación que tiene como meta mejorar la calidad de la enseñanza y de los niños menores de cinco años.
"(La tecnología) puede ser una herramienta útil e interesante si se utiliza en el lugar adecuado para ayudarnos a aprender, y no todo el tiempo ni como reemplazo de otras cosas".
No obstante, la mayor preocupación de Moylett es que no siempre los padres son un buen ejemplo.
"Veo a padres enviando mensajes de texto mientras caminan. Muchas veces están enganchados a sus aparatos, que se convierten en una barrera de comunicación con sus hijos".
Un estudio reciente de la escuela de educación de la Universidad de Stirling, en Escocia, descubrió que la actitud de la familia en casa respecto a la tecnología era un factor importante en la relación del niño con ella.
"Las experiencias de los niños de tres a cinco años están mediadas por el contexto sociocultural de cada familia y por las preferencias de cada niño", fue la conclusión de la investigación.
"No es la tecnología la que impulsó o dominó la experiencia de los niños, sino que fueron sus deseos y la cultura de la familia lo que formó el tipo de compromiso".
Según Christine Stephen, autora del estudio, la mayoría de los padres entienden los peligros de la adicción y la pasividad, por lo que implementan reglas para establecer horarios al frente de la pantalla que asegure que el niño tenga una variedad de actividades tanto dentro como fuera de casa.

Mal hábito

Pero existen otros expertos que no están de acuerdo.
El psicólogo Aric Sigman ha declarado con frecuencia que los niños están más expuestos que nunca a la pantalla y que este hábito debe ser cambiado, pues podría llevar a la adicción o depresión.
Niñas jugando con un computador
Hay quienes advierten de la sobre exposición a la pantalla.
Sigman calcula que los pequeños que nacen ahora pasarán el equivalente a un año pegado a las pantallas antes de cumplir los siete años.
De ser cierto, poca gente podría negar que sea un dato preocupante.
Si sólo el 9% de los niños en Reino Unido no tiene acceso a una computadora en casa o en la escuela, podría afirmarse que las pantallas son dominantes y que, al parecer, no hay vuelta atrás.
Entonces, la clave podría estar en que los niños aprovechen al máximo su tiempo frente a la pantalla, descargando las mejores aplicaciones y programas que contribuyan a su aprendizaje.
Jackie Marsh, profesora de educación de la Universidad de Sheffield, en Reino Unido, considera que es necesario realizar más investigaciones en esta área: "Describir qué es lo que creemos que deben ser los principios de buenas aplicaciones, porque hay una falta de un recursos central para los maestros. No se trata sólo de darles iPad".

Desarrollo de habilidades

Marsh considera que programas de buena calidad pueden ayudar a niños con problemas de aprendizaje para desarrollar las habilidades que no tienen.
La experta explicó, además, que los sitios de internet también pueden ofrecerles a los niños un espacio virtual para desarrollar la autoconfianza cuando no puedan hacerlo en casa o en el salón de clases.
Su mensaje a los padres es que dos horas de pantalla cada día es suficiente para niños menores de seis años.
Marsh agrega que, a pesar de que hay una minoría que considera que las pantallas no son saludables, no hay evidencias que sugieran que son perjudiciales.
Otro estudio afirma que los niños se aburren con rapidez con un tipo de medio y tienden a combinar el tiempo al frente de una pantalla con juegos de muñecos o corriendo en espacios abiertos.
"Podemos caer en pánico sobre esto, pero los pequeños son muy curiosos y perspicaces", sostiene Helen Moylett. "Los niños van a estar expuestos a todo tipo de cosas".
Quizás, al final, sólo quieren disfrutar de la tecnología de la misma forma que lo hacen los adultos.

jueves, 12 de enero de 2012

Consumismo y asombro


JOSÉ MANUEL CARRIÓN

José Manuel Carrión

El influjo que ejerce el consumismo audiovisual de los jóvenes actuales limita su capacidad de asombro.

Un profesor de diseño estaba reunido con sus alumnos (jóvenes de 20 años); la actividad era un cine-fórum; la película, «Bailar en la oscuridad», dirigida por Lars von Trier. El grupo de ese año era poco participativo, y no acababa de arrancar un diálogo fluido donde se expusieran los distintos aspectos plásticos, más que semánticos, apreciados a lo largo del film. En un momento determinado uno de aquellos alumnos intervino: «Sinceramente, no encuentro ninguna diferencia entre esta película y las que ponen en la televisión los domingos por la tarde».
Desde la perspectiva del lenguaje cinematográfico, en «Bailar en la oscuridad» alternan dos modos de expresión contrapuestos: la propia del movimiento Dogma 95, para la descripción de la vida real (con colores desaturados y cámara móvil), y un lenguaje más tradicional, de varias cámaras fijas y con una saturación cromática de tintes oníricos, expresión del mundo de la imaginación y de los sueños. El alumno en cuestión no había visto nada de esto.
No es que los jóvenes de hoy estén menos dotados que los de otros tiempos para la captación de la belleza, sino que a muchos se les han inculcado, tanto en el ámbito familiar como en el social, unos hábitos perceptivos que les han cegado para el asombro: su mirar y su escuchar no han sido educados en la profundización.
No parece una situación irreversible, pero resulta crítico que la educación no sea ajena a este problema. La perspectiva desde la que se redacta el presente estudio es la creencia de que un contacto de cierto calado con el arte es vehículo de crecimiento personal por abrir el acceso a dimensiones de la realidad en las que hasta entonces no se había reparado. Se trata de una invitación al cultivo personal de la lógica de lo poético como forma de relación con la realidad que conduce al asombro agradecido.


El condicionamiento plástico del video-mundo

En los albores del tercer milenio, están surgiendo unas generaciones de personas para las que las TIC1 desempeñan una función de especial relevancia en múltiples facetas de su vida cotidiana, no sólo en el estudio o trabajo, sino también en el ocio o en su relación con los demás. Una sociedad exclusiva o predominantemente video-cultural lleva implícito un reduccionismo del universo visual; el empobrecimiento de elementos como la proporción, la forma, el color o el ritmo, mengua la capacidad perceptiva e inhabilita para el asombro; desaparece el aura del mundo, de la realidad (cfr. Benjamin, 1982).
  1. Constricción visual de los elementos
    Por elementos escalares se refiere especialmente al tamaño y la proporción de los objetos. La visualización a través de los media impone siempre una relación alto-ancho que con el tiempo acaba condicionando (véase los formato 4:3 ó 16:9 de vídeo) el modo de encuadrar los elementos.
    Sirva como ejemplo una obra de Picasso: el Guernica. No es lo mismo verlo representado en cualquier libro de arte, por bien impreso que esté, que en el Museo Reina Sofía: la conmoción que ejercen en quien lo observa los veintisiete metros cuadrados de su superficie no es reproducible y, en combinación con su ratio alargado (1:2,2) que obliga a una lectura panorámica (Villafañe, 2000). Hay una narración que recorre el cuadro de derecha a izquierda y que podría pasar desapercibida si se visualiza en un televisor o en un impreso donde resulte abarcable mediante un solo golpe de vista. Precisamente, la posibilidad de abarcar con una mirada el universo que se abre a través de una pantalla facilita su aproximación y hace más fácil que el observador se apodere de él.
    Por otra parte, acostumbrarse a la visualización de imágenes de baja calidad (de color aplanado, poca nitidez o casi totalmente pixeladas) o de películas con sonido defectuoso crea insensibilidad para la admiración; el afán de consumo y la ansiedad pasan a reemplazar al asombro.
  2. Restricciones y monotonía rítmica
    El ritmo es otro elemento plástico que aporta dinamismo; su repetición genera unidad, sin que por ello deba quedar comprometida la variedad; es un vehículo para establecer estructuras que doten de significado una determinada composición. También en este campo, las video-generaciones sufren una constricción: están sólo abiertas a ritmos demasiado simples, próximos a la cadencia, ausentes de variedad. Los hábitos perceptivos que han desarrollado les dificultan la captación de estructuras más ricas y complejas; percibir la riqueza de las Variaciones Goldberg2 requiere mayor dedicación y concentración que cualquier tema de hip-hop o rap: es necesario un cierto entrenamiento y predisposición para percibir el orden, la estructura y la significación de aquéllas.
  3. Analfabetismo visual
    Pasar muchas horas frente a una pantalla no conlleva necesariamente un mayor grado de alfabetización visual; simplemente desarrolla una resistencia más elevada al ruido —ya sea visual o auditivo—. Las nuevas generaciones, en general, leen muy poco y la palabra escrita es un complemento necesario de la imagen: leer enseña a mirar.
    La percepción va más allá de la sensación: aporta a los estímulos un significado. De acuerdo con Marina (2002), aprender a discriminar significa aprender a reconocer partes del estímulo. Cuando a jóvenes como el de la anécdota inicial se les explica que el poema sinfónico Vltava, de Smetana, corresponde a la descripción musical del río Moldava, desde su nacimiento en dos riachuelos de montaña —representados por dos encantadoras flautas en Mi menor—, su paso por Praga —con un majestuoso Mi mayor a cargo de la orquesta completa— y el alejamiento hacia su desembocadura en el Elba, la audición de esta pieza cobra un significado y un esplendor desconocido quizás hasta ese momento.

Vértigo e irreverencia

Lo crítico de acostumbrarse a la constricción plástica de la que se ha venido hablando es el empobrecimiento que supone en las posibilidades perceptivas, unido a una cierta incapacidad para el asombro y la admiración: el video-joven no contempla, sólo consume; está abocado al vértigo, un nuevo modo de tratar la información.
De acuerdo con López-Quintás (1998) «el vértigo implica la entrega a la lógica de lo mecánico [...]. La sensación de vértigo es producida por la caída en lo fascinante, lo que atrae con voluntad de fusión, no de promoción de la libertad». Entregarse al vértigo es dejarse arrastrar, sin ofrecer resistencia alguna, por una fuerza que succiona.
La Ilustración trajo consigo la idea del progreso ilimitado y el prestigio de la velocidad, de lo cambiante; había prisa por recuperar el retraso de la razón. La modernidad hizo de la vida un proceso en devenir: el viaje se convirtió en su icono preferido (Innerarity, 1994). Los media han ido más allá: permiten surfear, es decir, acceder a la realidad —o a su mera apariencia— de manera superficial, alocada, sin cuidado; de un modo irreverente quizás.
El afán compulsivo de apoderarse de las cosas mediante las cámaras fotográficas (incluso con las que incorporan los móviles), que no quieren dejar de registrar un sólo rincón del museo que recorren (con independencia de que salga el reflejo del flash en la vitrina protectora); la avidez por descargarse de internet toda la música del mundo (que después no habrá tiempo de escuchar) y la última película que todavía no se ha estrenado; hacer de los cascos del i-Pod, o del MP4 un elemento más de la indumentaria habitual, son algunas manifestaciones del exceso cinético en que se ha instalado la sociedad actual, y que reflejan muy bien los versos de Rilke: «Cabalgar, cabalgar, cabalgar. Y el alma se ha cansado tanto y el ansia es tan grande. Ya no hay montañas, apenas un árbol. Sobran los ojos». Irreverencia y desconsideración: un mundo de usar y tirar.


El eclipse del aura

Otra de las facetas de la tecnología actual es la facilidad de la reproducción técnica de las obras de arte (en su acepción amplia) así como la popularización de los medios que lo hacen posible. Tal fenómeno ha conducido a un cierto atrofiamiento de su aura (Benjamin, 1982), un opacamiento del halo de lo bello: al multiplicar las reproducciones —música, cine, fotografías—, lo irrepetible es sustituido por su presencia masiva. Además, en cualquier reproducción, por lograda que esté, falta algo: ese aquí y ahora de la obra de arte, su existencia irrepetible en el lugar en que se encuentra. Este aquí y ahora constituye el concepto de autenticidad. Benjamin define de manera poética el concepto de «aura» como la manifestación irrepetible de una lejanía (por cercana que esté).
Hay momentos que caen en la eternidad: contemplar desde un acantilado cómo el sol va desapareciendo bajo la línea del horizonte, como fuego que se apaga al contacto con las aguas. Sobra el vídeo, la cámara; su vivencia y la riqueza que encierra se resisten al intento de querer apoderarse de ello; hay «una pausa milagrosa en la que el yo en plenitud se detiene sobre el objeto; ya no lo analiza, no lo estudia; ya no lo enumera ni relaciona; simplemente lo contempla […] y goza de su presencia» (Ortigosa, 2002). La mirada que contempla es siempre una mirada respetuosa; más que moverse hacia el objeto, descansa en él.
Este aura, ese misterioso esplendor transfigurativo, desaparece en una sociedad donde lo que se busca es acercar espacial y humanamente las cosas, superando la singularidad de cada dato mediante la reproducción; cada día cobra una vigencia más irrecusable la necesidad de adueñarse de los objetos en las más próximas cercanías: en la copia y en la reproducción (Benjamin, 1982).


Conclusión

El análisis de la situación actual presenta tintes sombríos; las circunstancias descritas son negativas. Sin embargo, el futuro no está cerrado al optimismo siempre que los educadores —especialmente los profesores de historia del arte, literatura, dibujo y diseño— tomen una actitud de especial compromiso con el desarrollo de las capacidades perceptivas de sus alumnos. Se trata de subdesarrollo, no de incapacidad. El proceso educativo debe posibilitar a las video-generaciones, el descubrimiento del aura de la realidad; del esplendor presente en las cosas más sencillas ante una mirada contemplativa, que ve más allá. Resultan ilustrativas las palabras de Guardini (1956) ante la mirada de una simple fuente natural: «Tras el fenómeno geológico [...] queda de manifiesto algo más esencial: el brotar de lo hondo, el correr incesante, el darse sin medida, el misterio de lo intocado, lo no usado; y todo ello se convierte en símbolo de cosas decisivas en la vida. Esto es encuentro».
La observación atenta de una obra de arte, el recorrido explorativo de sus detalles, la plena comprensión del significado composicional, suelen suscitar una conmoción profunda. De acuerdo con Tarkovski (2002), en la tensión específica que surge entre la obra y quien la contempla, las personas toman conciencia de los mejores aspectos de su ser.
Dice Oscar Wilde que «a un hombre se le puede perdonar que haga algo útil siempre que no lo admire. La única excusa para hacer una cosa inútil es admirarla infinitamente. Todo arte es completamente inútil». Aprender a admirar lo inútil requiere de una cierta ascesis, que iría guiada por una presentación motivante, la percepción en el aquí y ahora, lenta, pausada y un ejercicio de expresión que sea el fruto de haber interiorizado lo inútil.
El educador debe ser capaz de sensibilizar al alumno en esta percepción de lo inútil. La belleza de lo natural radica en la riqueza que encierra y que es alcanzable por la mirada transfiguradora del hombre; las obras de arte lo son en la medida en que el artista es capaz de plasmar esa transfiguración: la belleza de la obra de arte es imitación transfigurada. Este esplendor desaparece ante la mirada de quien sólo busca la funcionalidad de las cosas, su carácter mediático de instrumento. Aura y utilidad son irreconciliables porque la verdadera obra de arte es fin en sí misma, es objeto de contemplación.
Educar es ayudar a alguien para que se desarrolle de la mejor manera posible en los diversos aspectos que tiene la naturaleza humana. En toda educación debe haber tanto una transmisión de conocimientos, como la promoción de determinadas actitudes, de modo que se capacite al hombre en todas sus dimensiones; también en la estética. El desarrollo de una educación estética debe partir del convencimiento, por parte del docente, de que cuanto más capacitado se está para el asombro se es más humano: el hombre es un ser para el asombro.


Fuente (y link a la fuente):    
ISSN 1851-5606
11 de Septiembre 4237 8A
C1429BJC, Buenos Aires, Argentina
  1. N. de la R. Tecnologías de la información y la comunicación.
  2. Variaciones Goldberg (BWV 988) es el nombre de una composición musical para teclado cuya composición fue completada por el compositor barroco alemán Johann Sebastian Bach en 1741.
Bibliografía:
  • Benjamin, W. (1982): La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, en Discursos Interrumpidos I, Taurus, pp. 17-60.
  • Guardini, R. (1956): Begegnung und Bildung, Werbund, citado por López-Quintas (1998), op cit.
  • Innerarity, D. (1994): El descubrimiento de la lentitud, Nuestro Tiempo, septiembre, pp. 116-125.
  • López-Quintás, A. (1998): Estética de la creatividad, Rialp, 494 págs.
  • Marina, J. A. (2002): Teoría de la inteligencia creadora, Anagrama, 386 págs.
  • Ortigosa, S. (2002): La educación en valores a través del cine y las artes, Revista Iberoamericana de Educación, n.º 29.
  • Tarkovski, A. (2002): Esculpir en el tiempo, Rialp, 273 págs.
  • Villafañe, J. (2000): Introducción a la teoría de la imagen”, Pirámide, 230 págs.
Publicado el 11/01/2012

sábado, 10 de julio de 2010

La teoría del enchufe

Andrés Vázquez. Asunción. Julio de 2010

Si nos detenemos un momento a pensar en el uso de las tecnologías de la comunicación y de la información, vemos que en estos veinte últimos años han cambiado la vida cotidiana de la gente normal más que los cuarenta anteriores. Han cambiado las fronteras, la cultura, la forma de aprender, de trabajar y hasta de encontrar pareja... y en el centro de todo está internet. Pero internet no es ya aquel territorio virgen, fabuloso, que conocimos un día. Los gobiernos, las corporaciones las personas oportunistas y las delincuentes han tratado de modificar su geografía a su imagen y semejanza, hacer que lo que era un territorio cooperativo donde no se diferenciaban emisores y receptores se parezca cada vez más a una nueva televisión... y en general han fracasado. Pero no hay que menospreciar el poder y la paciencia de los enemigos de la sociedad abierta: ahí está el poco desarrollo de procesos reales de alfabetización digital para recordarnos lo poco influyentes que somos frente al poder todavía, y me refiero a toda forma de poder, y el escaso compromiso del país con las nuevas libertades.

En el Paraguay de hoy la mayoría de la gente ni sabe usar, ni tiene a su alcance, aquellas herramientas tecnológicas que les podrían ayudar a ser más libres e independientes. Independientes de la información de los oligopolios multimedia, pero también independientes creativamente, económicamente e independientes de las instituciones para gobernarse y organizarse. La internet que les venden es sólo una especie de centro comercial por catálogo donde sólo se les pide que presten información, respondan cuestionarios de horóscopo y gasten dinero. Todo esto sin pensar demasiado.

El rol del docente, y ampliando el rol de docente a toda persona dispuesta a compartir conocimiento, ya no solo se centra en repetir modelos estancos. La actual conformación de la plataforma de internet está en plena fase amorfa en la que todo proceso aporta y ese aporte puede ser significativo.
Pocos procesos de construcción cívica se han planteado más democráticos que el que tenemos frente a nuestras narices. Internet de hoy no es la internet de mañana. Nuestros hijos, los niños, niñas y adolescentes de hoy, están construyendo un pensamiento colectivo. Depende de nosotros, los docentes, hacer que esa construcción de una comunidad global sea construida con responsabilidad: defendiendo las libertades y los derechos civiles de los que estamos ya en el nuevo mundo, porque son la avanzada de las libertades de todos. Pero también divulgar el uso "independizador" que la red puede tener para la gente.

Cuando nos enteramos que los chicos están expuestos a tantos riesgos en internet lo primero que pensamos es en protegerlos, cortar internet, quitarles el celular, evitar todas las formas en las que puedan estar expuestos a cualquier riesgo. Y entonces, me digo que es válido. Pero también me pregunto: cuando yo empecé a caminar, ¿mis padres cortaron la electricidad por miedo a que electrocutara o tomaron precauciones y me enseñaron los riesgos de meter los dedos en el enchufe?

martes, 25 de agosto de 2009

¿Blogfo-qué? Charlas y seminarios con adultos sobre TICs


Para muchos niños, niñas y personas adolescentes cibernautas no significa un mayor problema utilizar una computadora o cualquier otra herramienta tecnológica que utilice a Internet como plataforma y quedan fácilmente maravillados por la cantidad de información e imágenes que pueden encontrar de manera simple y rápida. En pocas décadas el acceso a Internet pasó de ámbitos académicos o de alto poder adquisitivo a ser algo de simple, rápido y relativamente accesible acceso. Algunas investigaciones recientes, que incluyen a Paraguay, señalan que prácticamente el 90 por ciento de las personas que están en edad escolar cuenta con acceso a Internet ya sea desde su casa, en la institución educativa a la que asisten, en un “ciber” o desde su teléfono celular.
Internet se va convirtiendo poco a poco en un ámbito por el cual tanto las para personas adultas como a niños, niñas y personas adolescentes es posible visitar un museo, hacer compras, leer libros, investigar, conocer otras tierras y personas, reencontrarse con familiares y amigos o interactuar por medio de conversaciones o juegos en red. Sin embargo, de la misma manera que en el mundo real, el mundo de Internet también puede ser peligroso.
Quienes son padres de familia, personal profesional docente y personas adultas con algún tipo de responsabilidad sobre personas menores de 18 años no siempre pueden estar disponibles para prevenir que visiten sitios que contengan material dañino o inaceptable. Asimismo, tampoco pueden estar disponibles en todo momento o conocer suficientemente sobre cuáles son los riesgos y poder hablar sobre este tipo de material.
Es por esto que Versión Beta.org, FEDAPAR y la Asociación de Padres del Colegio Internacional realizan un Seminario para discutir sobre estos nuevos escenarios de violencia en Internet, teléfonos celulares y videojuegos.

Duración del taller: 2 horas
La entrada es libre y gratuita. Para más información comuníquese con la APACI al teléfono 021 221 960.

martes, 18 de agosto de 2009

Comenzando a trabajar!




Proyectos con los que iniciamos el trabajo
- Un documento de Aportes a la discusión sorbe la problemática de vulneración de derechos de niños, niñas y adolescentes por medio de tecnologías de la información y la comunicación
- Apoyar charlas de capacitación a periodistas sobre derechos humanos y TICs
- Seminarios para padres, madres y otras personas adultas sobre la prevención de vulneración de derechos e integridad de niños, niñas y personas adolescentes por medio del uso seguro de TICs y TICA
- Acciones de cabildeo con la Cámara Paraguaya de TICs para articular la generación de un uso seguro y responsable de TICs
- Articulación con la Comisión Interinstitucional de Prevención de Violencia a Niños, Niñas y Adolescentes para la reglamentación de utilización de celulares, la legislación sobre resguardo de información en servidores en torno a la investigación judicial y legislación de videojuegos
Servicios actuales para el desarrollo sustentable de las campañas de acción de Versión Beta.org

- Asesoramiento a empresas para la provisión de servicios TIC y de entretenimiento en el marco del respeto de los derechos humanos (entendiendo por derechos humanos todos los derechos particulares de las mujeres, la niñez, las personas indígenas, las personas discapacitadas, por la no discriminación, etc.)
- Asesoramiento y capacitación a medios de comunicación y profesionales de medios de comunicación sobre derechos humanos y el trabajo con perspectiva de derechos humanos
- Asesoramiento y diseño de acciones de ciberactivismo
- Asesoramiento y diseño de planes de desarrollo por medio de redes sociales
- Asesoramiento y diseño de proyectos de e-learning y m-learning